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Sobre Desapariciones, Sociedad Civil y Estados.

Sobre Desapariciones, Sociedad Civil y Estados.

Por diversas partes del mundo, en particular en Latinoamerica, se han sucedido una serie de manifestaciones solicitando el esclarecimiento del caso de los 43 estudiantes desaparecidos, desde el 26 de septiembre, en el municipio mexicano de Iguala.

A partir de ese hecho, se han sucedido protestas masivas en Mexico exigiendo justicia y el regreso de los jóvenes (“vivos se los llevaron, vivos los quieremos”).

Ya está demostrado que en dichas desapariciones participaron policías municipales, bajo de las órdenes del alcalde de ese municipio. Es decir, hay una clara responsabilidad de la institucionalidad y de los actores que conforman el Estado, en éste caso a nivel local. Es  por ello que han surgido los cuestionamientos al Gobierno de Peña Nieto y del PRI (Partido Revolucionario Institucional).

¿Por qué dicho hecho puede haber causado tanto impacto a nivel internacional?.

La palabra “desaparecidos/as” en Latinoamerica no es una palabra “neutra”. Nos remite a una época oscura de dictaduras militares, en donde según los datos de Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM), cerca de 50.000 personas desaparecieron producto de la represión y persecución de la disidencia política.

La situación en Mexico nos trae a la mente esa historia negra. Ahora quizás no bajo la forma de dictaduras, sino bajo la forma de debilidades democráticas e institucionales.

Esas debilidades no sólo están en Mexico, sino en varios países de la región. En Chile, esas debilidades se perciben, por ejemplo, en el encarcelamiento de jóvenes disidentes políticos y/o activistas mapuches sin mayores pruebas. El último caso fue el de Victor Montoya, 24 años, que pasó 16 meses, lease un año y cuatro meses¡¡¡¡, en la cárcel para luego ser absuelto.

En el caso de los 11 detenidos en el DF, sucede algo similar. Sin mayores pruebas se los privó de libertad.

Frente a estas situaciones la clase política recurre siempre a la consabida frase: “dejemos que las instituciones funcionen”. ¿Pero que sucede cuando esa instituciones son “imperfectas” y se vislumbra una aplicación de la justicia en forma desigual?. Por aca tenemos varios casos en los que la justicia no ha funcionado cuando se trata de personas pertenecientes a las clases pudientes del país. Para que los vamos a enumerar.

Rol de la Sociedad Civil.

La reacción de la sociedad civil mexicana frente al caso de Iguala, marca una pauta a destacar. Frente a las carencias institucionales, es la misma gente, la sociedad, la que debe movilizarse para exigir la aplicación de justicia, ya que de por si la “institucionalidad” no lo hará.

Ese rol es más necesario, cuando vemos que la Organización de Estados Americanos (OEA), brilla por su ausencia, y desde ningún gobierno latinaamericano se ha manifestado en forma clara una preocupación por lo que pasa en Mexico. La excepción podría ser Mujica, presidente de Uruguay, pero hasta él tuvo que recular y salir a aclarar sus expresiones.

A la clase política latinoamericana le falta “pantalones”, y le sobran frases de buena crianza, para condenar en forma clara éste tipo de situaciones.

De hecho el principal apoyo que se ha generado hacia el pueblo de Mexico ha venido desde la misma sociedad civil de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, etc. Aca no han sido los gobiernos los solidarios, sino la gente.

Es así que será la misma gente, aca o alla, la que deberá remecer, en forma pacífica, esa institucionalidad, para que efectivamente funcione (o en su defecto mejorarla)……….. no solo para los sectores del poder, sino que para cada uno de sus ciudadanos/as.

Hoy es en Mexico, mañana quien sabe……. Y como latinoamericanos/as deberemos estar alertas para condenar y movilizarse, en pos de evitar que este tipo de abusos puedan seguir produciéndose.

«Soy América Latina, un pueblo sin piernas pero que camina.»

Harina Tostá

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