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Fermín Muguruza: Música, Documental y Novela Gráfica

Fermín Muguruza: Música, Documental y Novela Gráfica

Luego de la gira No More Tour, que lo trajo también a Santiago en mayo del 2013, Fermín Muguruza se focalizó en tres proyectos: Zuloak (banda de rock punk femenino), el documental de la gira No More Tour, que a estas fechas ya se encuentra terminado y estrenado, aunque en Chile aún no, y Black is Beltza, novela gráfica creada en junto al escritor Harkaitz Cano y el ilustrador Jorge Alderete.

Los/as dejamos con un extracto de la entrevista realizada por Layla Martínez, en donde aborda conceptualmente las justificaciones para desarrollar esos proyectos y su visión sobre temáticas contingentes.

Pregunta.- Tu último documental No More Tour sobre la gira mundial en 2013, ¿refleja el final de un proyecto? ¿Qué te pide el cuerpo después del merecido descanso? ¿Puedes adelantarnos proyectos futuros?

Respuesta.- Sí, No More Tour es la despedida de las grandes giras. Ya no me veo con las fuerzas necesarias para emprender algo así, en un periodo de tiempo tan prolongado. Continuaré realizando las colaboraciones o incluso actuaciones en directo puntuales en momentos concretos, pero las giras forman parte ya de mi pasado.

El cuerpo me pide descanso, pero no soy capaz de dárselo, y es que nada más acabar la gira continué con Daniel Gómez trabajando en la realización del documental No More Tour, después he estado y sigo ocupado realizando la supervisión artísitica de la novela gráfica Black is beltza (Negro es negro) que con guión mío y de Harkaitz Cano está ilustrando el dibujante argentino ubicado en México Jorge Alderete, ya que quiero que se edite a finales de este año 2014 en castellano, euskera, catalán, gallego, francés e inglés. En mayo me encargaré de la producción artística del primer disco en solitario de Tania de Sousa, la ex-cantante de Zuloak, y también estoy en la fase de escritura de lo que quiero que sea mi próximo documental y que espero poder comenzar a rodar en los primeros meses del 2015.

BLACK IS BELTZA

P.- ¿Cómo surge la idea de crear Zuloak? ¿Qué relación guarda este proyecto con la conocida frase de Emma Goldman «Si no se puede bailar, no es mi revolución»?

R.- La idea surge durante mi estancia en en Líbano, concretamente en Beirut donde establezco mi campamento base para la realización de los 11 documentales sobre la música árabe que rodé en 2010 para la cadena Al Jazeera. El debate sobe el protagonismo de la mujer en las sociedades árabes y más concretamente su papel en la música hacen que decida girar el foco a mi tierra y me lance con el proyecto Zuloak. Desde la película Checkpoint Rock sobre la música en Palestina, son ya varios años desconectado de la escena del País Vasco, y decido volver con este artefacto de provocación transmedia. Para ello cuento con tres aliadas excepcionales; la escritora Eider Rodriguez, su hermana y artista poliédrica Arrate Rodriguez, y como ayudante de dirección con Natalia de Ancos, además de la complicidad de la mayor parte de la escena musical vasca. La conocida frase de Emma Goldman fue el motor de la maquinación inicial, y resumen del resultado final.

Hay detalles cómicos (o trágicos según se miren), y es que los salafistas consideran la música en general, como las trompetas de Satán, miembros de la Asociación de Venganza Talibán con policías de paisano, cuando se manifestaron enfrente del lugar donde iba a actuar en Mérida (Extremadura) hace unos años, me gritaban: «Vete a cantar al infierno», o que la trikitixa, acordeón diatónico, fuera considerado por la Iglesia como “infernuko auzpoa”, el fuelle del infierno. Estas coincidencias, aunque extrañas y seguramente cada vez más cercanas de los fundamentalismos de distinto signo, influyeron también a la hora de desarrollar el proyecto Zuloak. Una de las frases que más me gustan ahora, es la que transforma la célebre de La Polla Records y grita a los integristas católicos: «Somos las nietas de la brujas que nunca pudisteis quemar».

P.- Tras una larga trayectoria musical apostando por la autogestión de tus trabajos, ¿qué ventajas y limitaciones te has encontrado al optar por esta vía?

R.- Las ventajas, las que siempre he defendido: “la tierra para el que la trabaja”, en este campo en concreto. El control total sobre tu obra, el poder de decisión sobre todos los detalles que rodean la confección de un proyecto, y la satisfacción de los resultados, por lo general, de un trabajo en equipo, compartiendo ilusiones y frustraciones, y aprendiendo en todo momento del proceso, del viaje, y también de la llegada a los distintos puertos. ¿Las limitaciones? A nivel general, el sobretrabajo que supone todo lo mencionado anteriormente. Y a nivel personal, y como autocrítica, la dificultad que tengo en delegar tareas. Tengo una obsesión por el control que muchas veces se vuelve en mi contra.

P.- En una entrevista de hace unos meses citabas una frase de Maiakovski que decía que los artistas no tienen que ser el espejo en el que se refleja la sociedad, sino el martillo que rompa ese espejo. ¿Consideras que has cumplido con eso a lo largo de tu carrera? ¿Tienen los músicos y los artistas alguna responsabilidad en ese sentido?

R.- Si mi trayectoria artística ha tenido y sigue teniendo tantos ataques en forma de censura, es probablemente porque he roto bastantes espejos. Y no solo los músicos y artistas tenemos responsabilidades en este sentido. Todos los ciudadanos las tenemos. Nosotros somos también trabajadores. Trabajadores del arte, de la cultura, pero clase trabajadora a fin de cuentas. La conciencia de clase es algo que tiene que recuperar la escena musical.

P.- En lo que se refiere a la represión por parte del sistema también hay cierta sensación de que hemos vivido una regresión a otra época. ¿Crees que es cierto? ¿Hacia dónde crees que evoluciona el sistema en ese sentido?

R.- Sí, creo que hay un retroceso a nivel mundial. La idea del fin de las ideologías que nos inyectaron al final del siglo XX, ha ido cuajando, y el neoliberalismo ha conseguido que los mercados sean el nuevo Dios, y que la gente piense que no hay vida más allá del sistema capitalista. En ese sentido, el nuevo orden global es cada vez más violento, más agresivo y salvaje. La explotación del hombre por el hombre más inhumana todavía y la injusticia social, el desigual reparto de la riqueza, algo ya obsceno. Intentando evitar ser apocalíptico, creo que la evolución de este sistema que desprecia la ecología de una manera tan codiciosa, ya está siendo catastrófica.

P.- ¿Entiendes la ruptura histórica que hay entre diversas corrientes revolucionarias como pueden ser el comunismo y el anarquismo? ¿Cómo superarlas?

R.- Entiendo que históricamente se han cometido atrocidades. Y que ese peso es difícil de aliviar, pero estamos condenados a que las diversas corrientes se entiendan y participen conjuntas en unidades populares. No hay otra alternativa. Autocrícita, aprender de los errores y humildad.

Recuerdo que en una manifestación en Baiona contra el G8, iban los bloques de los sindicatos y la cuadrilla de Irun nos juntamos con amigos de Bilbao, y  nos colocamos al final con los LAB, pero de seguido venía el de la CNT. Y en un momento nos quedamos descolgados del bloque y marchábamos entre los dos, y comentamos con sarcasmo que ese era nuestro lugar, pues éramos demasiado anarcos para los rojos, y demasiado rojos para los anarcos…

Curiosamente, en el mundo de la música, con los RASH, ha hecho que se visualice desde el mismo nombre, la unidad de comunistas y anarquistas. Y a mi en lo personal, me sigue atrayendo el concepto de comunismo libertario. Si, ya se que no es nada hipster, pero qué quieres, la vieja escuela manda.

Tráiler Documental No More Tour


Fuente: Periódico CNT / Extracto de la entrevista realizada por Layla Martínez.

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