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Eloisa González: activismo, política y sexualidad

Eloisa González: activismo, política y sexualidad

Clara y concisa. Con 18 años la chilena Eloísa González no titubea en ninguna de sus respuestas. Tampoco rehúye pregunta alguna. Ha curtido su elocuencia durante tres años de exposición permanente ante los medios de comunicación, como vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), cargo que no dejó hasta el pasado 31 de mayo. González ha ocupado centros de enseñanza, ha participado en movilizaciones y protestas, ha reflexionado en asambleas, y ha enarbolado mil y una banderas, sobre todo, la de la educación pública universal y gratuita. Lo ha hecho con 18 años y bajo la mirada de la Chile más conservadora, que no ha escatimado en críticas. Incluso el alcalde de la capital afirmó que transmite un liderazgo negativo.

Después vinieron los golpes de los mismos carabineros que reprimen las protestas estudiantiles y que, denuncia, ejercen una violencia particular contra las mujeres. Pero Eloísa, apenas una adolescente, ha seguido abriendo luchas. También la de la sexualidad como opción política, como una herramienta más para el cambio de sociedad.

Llevas tres años en la primera línea de las reivindicaciones estudiantiles chilenas. ¿Dónde arrancan tus inquietudes sociales?:

Formo parte de una familia históricamente movilizada, no solamente por las reivindicaciones en torno al tema educativo, sino que ya durante la dictadura lucharon por un cambio. Por el fin de la dictadura y por un cambio revolucionario, por retomar esos otros proyectos que había impulsado el pueblo en su tiempo: una mejor educación, una mejor salud y una mejor sociedad.

¿Es tu actitud ante las injusticias, en este caso desde el sector de la educación, una forma de hacer política?, ¿qué significa para ti la política?:

No creo en la política institucional. Se nos ha hecho creer que la única variable o expresión de la política es la que se ejerce desde la institucionalidad de los partidos. Es una forma de coartar la determinación del conjunto de los pueblos. Nosotros creemos en la política que desarrollamos en el grueso de los movimientos y organizaciones sociales y populares. Entendemos que la política, rescatando también muchos de los conceptos de los zapatistas en México, tiene que ver con cómo determina el pueblo su propia existencia, su propia vida, el devenir de su país. Somos los protagonistas de decidir y determinar qué es lo que queremos.

¿Cuáles son vuestras propuestas y reclamaciones?, ¿cuáles son vuestras alternativas?:

Desde la ACES hemos desarrollado una propuesta educativa que habla de un cambio de paradigma. Somos sumamente críticos con el modelo neoliberal y capitalista, que no solamente se expresa económicamente sino también en todas las esferas de nuestra vida, inclusive en el ámbito educativo. En primer lugar proponemos que el rol del Estado sea el de garante de la educación, pero que quienes determinen los procesos educativos y administren los fondos, quienes aporten las mallas curriculares, etc., sean las mismas comunidades educativas a través de organizaciones sociales o a través de las mismas organizaciones territoriales. En segundo lugar, las demandas más reivindicativas tienen una vinculación con algo tan básico como es por ejemplo el pase escolar para trasladarnos a nuestra escuela o a nuestras casas de forma gratuita. Por otra parte, también exigimos que se termine con ese financiamiento compartido, que significa que el conjunto de lo ganado termina enviándose al bolsillo del sostenedor y no al beneficio del desarrollo educativo.

Has denunciado la violencia que han ejercido contra vosotros, sobre todo contra las mujeres.

A mí me ha tocado. El año pasado fui golpeada por un sector de carabineros en la vagina con un napoleón [herramienta de gran tamaño con dos brazos metálicos, diseñada para hacer cortes sobre metal].

La violencia particular en contra de las mujeres ha sido evidente. Es una violencia de género. Hemos tenido compañeras que han sido manoseadas, que han sido vejadas por parte de carabineros, tanto mujeres como hombres. Es una violencia transversal que apunta particularmente a las mujeres.

¿La sociedad chilena es una sociedad machista?:

Sumamente machista y patriarcal. Es una sociedad que no solamente expresa la dominación mediante el ejercicio de la violencia, sino particularmente a través de la declinación hacia la mujer, hacia la violencia de género o hacia lo que les gusta denominar las minorías sexuales.

Los estudiantes de secundaria han estado acompañados de los universitarios en muchas de las protestas. ¿Qué os diferencia?:

En primer lugar hay una diferencia generacional: los secundarios venimos con nuevas lógicas de conducción que son distintas a las universitarias. Asimismo hay que entender que existen diferencias en sentido organizativo: nosotros funcionamos con la asamblea y los universitarios funcionan con un sistema de federaciones.Pero además otra de las diferencias clave son las demandas estructurales, puesto que nosotros desarrollamos una propuesta que apunta más a la estructura, mientras que los universitarios todavía apuntan más al tema de la financiación. Sus reivindicaciones son más coyunturales o superficiales.

 Ha sido sintomático el caso de Camila Vallejo, la ex dirigente estudiantil universitaria y ahora candidata como diputada a las elecciones por las Juventudes Comunistas de Chile. Su proyección en el extranjero ha desbordado a la de cualquier otro estudiante, en una decisión periodística quizá también unida a un rostro muy fotogénico que ha captado la atención de los medios. ¿Hasta qué punto se ha usado un determinado canon de belleza femenino como reclamo?

También pasa acá en Chile, que se toma mucho más en cuenta una vocería femenina que una masculina, quizá porque viene a romper este paradigma de que solamente el hombre puede tener una opinión o puede ejercer la política. Para nosotros, que haya estado Camila Vallejo o que esté yo y el día de mañana un compañero no cambia mucho el sentido de la efectividad o de la representatividad de nuestro movimiento. Ahora bien, para los medios de comunicación significa una mayor oportunidad de mediatizar el tema, porque llama mucho más la atención que sea una mujer. También por esa concepción machista. Se puede por ejemplo hablar de Camila Vallejo y de cualquier dirigente o vocera femenina a través de la belleza, o de cosas que para nosotras no tienen mayor relevancia pero que para los medios sí las tiene, porque es una forma más de contrarrestar el discurso o las posiciones políticas.

El alcalde Santiago de Chile, Pablo Zalaquett, declaró que transmites un liderazgo negativo. ¿Cómo te tomas estas palabras? ¿Las críticas te afectan personalmente?:

Nosotros tenemos un dicho: “Si los perros chillan significa que les duele o que les molesta”. Por lo tanto, esas declaraciones con respecto al rol que cumplí dentro de la Asamblea fueron vistas de forma positiva, porque significó que logramos entablar ciertas discusiones, ciertos planteamientos que evidentemente no eran compartidos por la elite política. En el fondo supone que estamos logrando el objetivo, que era desmarcarnos de ellos y plantear más formas de lógica construcción.

Hablabas de tu opción sexual. ¿Por qué decidiste hacerla pública?:

Hacer pública mi sexualidad es una opción política. Entendí que era una herramienta que también había que ocupar. Hay muchas chiquillas y muchos chiquillos que han sido coartados o discriminados por su opción sexual, por optar por ser ellos mismos.

El que yo hiciera pública mi opción sexual fue entregarles una herramienta para hacerles entender que aquí nosotros estamos construyendo nuevas formas de ver la vida, y que por lo tanto colectivamente nos podemos proteger y podemos cambiar en nuestra infancia para poder desarrollarnos íntegramente y ser nosotros mismos. En ese momento lo vi como una herramienta necesaria que también podía servir a otros. Estamos por integrar esos paradigmas nuevos con respecto a nuestra vida y a la forma de ver las relaciones.

¿La identidad o la forma de plantarse ante la vida es una apuesta política?:

Yo soy lesbiana y lo soy independientemente de mi opción política. Asumirlo públicamente fue una opción política, pero soy así desde chica y por lo tanto va independiente de mi visión política, de mi modo de ver las relaciones humanas. Lo que quise instalar en su momento fue que sea lesbiana, travesti, gay, transexual, o sea lo que sea una, incluso heterosexual, no podemos dejar que eso afecte, no podemos dejar que nos presionen a través de estas opciones o formas de ser.

¿Has recibido más ataques y críticas por ser lesbiana?, ¿te ha puesto, aún más si cabe, en el punto de mira de los sectores conservadores y neoliberales?:

Sí. De todas maneras, esta visión machista y discriminadora no solamente afecta al grueso de la derecha o a la elite política, sino que también afecta al interior de los mismos movimientos sociales. Hay personas dentro que ven con una visión crítica el hecho ser lesbiana. Nosotros tratamos de combatirlo porque entendemos que significa un retroceso para los avances de los movimientos sociales. Recibí varias críticas ancladas por este arrastre conservador que existe en nuestra población y que nosotros buscamos combatir.

¿La ciudadanía chilena debate acerca los derechos LGTB, como el matrimonio igualitario?:

Este debate está instalado en la sociedad y no solamente porque nosotros optamos por tomar esta bandera de lucha en nuestras manos, sino porque también existen organizaciones que reivindican el tema de los derechos de las mal denominadas minorías sexuales. El avance para combatir estas visiones conservadoras, estas aristas de dominación hacia el conjunto de la población, son también demandas estructurales que apuntan hacia un cambio sobre el modelo de vida que tenemos. Así, el debate en torno al tema de la homosexualidad o de la discriminación va mancomunado con el debate por una mejor sociedad.

¿Te consideras feminista?:

El tema de la definición siempre lo he visto como una herramienta política. Me considero feminista porque existe, identifico, crítico y denuncio la discriminación hacia las mujeres, la violencia de género en una sociedad y en un mundo profundamente patriarcal. Y también porque entiendo estos ejercicios de dominación como algo contrapuesto al avance de los movimientos sociales y hacia una sociedad mejor.

Después de liderar ONU Mujeres, Michelle Bachelet pretende regresar a la política nacional y ha presentado su candidatura para las elecciones de noviembre. ¿Que haya una presidenta en un país como Chile supone ya de por sí algún cambio para la situación de las mujeres en el día a día?:

En términos simbólicos significa y representa un cambio. Pero entendemos que aquí Michelle Bachelet sigue representando los intereses de las elites políticas y económicas, y que por más que ella tenga un discurso que parece por ejemplo cercano a los marginados de la sociedad progresista, esto no se traduce realmente en un cambio estructural en la cotidianidad, en la relación de la mujer en el espacio donde vive.

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Entrevista realizada por M. Ángeles Fernández y J. Marcos.

La entrevista a Eloísa González pertenece a un proyecto más amplio de conversaciones con diez personalidades relevantes de América del Sur. Los encuentros serán publicados en formato ebook por Ediciones Crac, en próximas fechas.

Fuente: Pikara Magazine http://www.pikaramagazine.com/

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