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Moralina, Ídolos Populares y otras Hierbas

Moralina, Ídolos Populares y otras Hierbas

“La RAE define la “moralina” como moralidad inoportuna, superficial o falsa.”

Cual guardianes de lo “moral” y las “buenas costumbres” los medios masivos, opinologos/as y analistas, sacaron su “hacha” para cuestionar la actitud «inmoral» de un jugador profesional de futbol que colisionó su coche en estado de ebriedad, mientras se encontraba “trabajando”. Para colmo, no se le ocurrió “nada mejor” que intentar ocultar o desconocer su acción, cuestionando el trabajo “policial”.

Para esos medios y actores, este hecho es como una gran tarta de cumpleaños, la cual se irán comiendo poco a poco, y mientras más les dure mejor. Todo sea para distraer a la gente en el gran “circo” televisivo y futbolero.

Se le exige a ese famoso jugador, ídolo “popular, que procede de población, familia de pocos recursos, con claros déficit educacional, que sea una salvación “moralista” en una sociedad individualista, competitiva y “aspiracional”. Sociedad que en los últimos meses viene sorprendiéndose con diversos casos de corrupción y financiamiento irregular de la política.

Pero, parece que el nivel de indignación social es mayor en lo sucedido con el futbolista, que, por ejemplo, en lo referido a la forma en que se aprueban leyes y proyectos bajo presión, directrices y financiamiento indirecto de grandes grupos económicos.

En un país, donde tenemos a gran parte de la clase política coludida con las grandes empresas, se le “exige” a ese jugador que asuma una moral y ética, que ni siquiera son capaces de asumir las clases elitistas de este país, todas ellas muy bien «educadas» en colegios privados y universidades internacionales.

Los que crean leyes pagadas por empresas, los que hacen negocios con información privilegiada, los que se coluden para fijar precios en la compra de productos tan necesarios como los medicamentos, parecen no ser sujetos cuestionables en forma directa para los grandes medios, por lo menos no en forma tan visceral y directa. En esas situaciones, esos mismos medios y analistas no rasgan vestiduras ni exigen actitudes “morales”. Y no solo eso, la misma gente directamente asume actitudes pasivas frente a ello.

Pero como se trata del espectáculo del futbol, pareciera ser que los niveles de moralidad y eticicidad tuvieran que ser mayores, que en otros ámbitos o temáticas mucho más relevantes para un país.

Más que cuestionar al jugador, y sin generar defensas de su actitud, habría que cuestionar el gran circo futbolero, su marketing asociado y la pasividad que promueve en la gente, más preocupada por el resultado del equipo el fin de semana que por temas sociales mucho más trascendentes.

Pero eso no se cuestiona, ya que es un gran negocio y forma parte de la “cultura del país”. Ese mismo circo, es el que construye imaginarios e “ídolos/as” que son una clara expresión de los valores predominantes en esta sociedad neoliberal: ascenso social, consumo, hedonismo y “pillería”.

Existe una doble moral, que tiene más tintes de moralina que de otra cosa…..

Harina Tostá

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